jueves, 24 de marzo de 2016

Mi opinión sobre El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil

Páginas: 770
Publicación: 2014
Editorial: Autoeditado
Género: Histórico/aventuras

Sinopsis
Seizô Ikeda, último descendiente de la casa regente de la provincia de Izumo, queda huérfano tras una noche aciaga en la que su familia es asesinada y el castillo de su clan quemado hasta los cimientos. Con apenas nueve años se ve obligado a convertirse en un exiliado en su propia tierra, un prófugo al cuidado de Kenzaburô Arima, último samurái con vida del ejército de su padre. Su huida es, al mismo tiempo, el primer paso en un camino de venganza de consecuencias imprevisibles.

En la otra punta del país, Ekei Inafune, un médico repudiado por aplicar las artes aprendidas entre los bárbaros llegados de Occidente, se ve inmerso en una conspiración que puede acabar con la paz recién instaurada por el nuevo shogún, Ieyasu Tokugawa. Una paz que debe poner fin a más de dos siglos de guerra civil.

Ambos recorren las cenizas de un Japón apenas pacificado en el que las conspiraciones, la venganza y la ambición de los señores samuráis amenazan con quebrar un frágil equilibrio. Dos vidas que se entrelazan a lo largo del tiempo, hasta confluir en un momento decisivo.

Opinión
La cultura nipona nunca ha llamado especialmente mi atención excepto cuando era una jovencita aficionada al manga, época en la que todos quisimos aprender japonés. ¿Por qué leer esta novela entonces si además el género histórico tampoco es de mis favoriotos? Esta lectura era todo un desafío, un acto de fe en las recomendaciones de otros lectores con los que comparto gustos y en mis primeras impresiones tras leer el inicio de la última novela de David B. Gil, Hijos del dios binario. Y tras terminar la novela solo pensaba que tenía que haberla leído mucho antes.

El guerrero a la sombra del cerezo es una novela casi perfecta y una de mis mejores lecturas de los últimos meses. Tiene una muy buena historia (dos en realidad), excelentes personajes y sorprendentes giros argumentales. Además todo está muy bien desarrollado, sin cabos sueltos ni situaciones fuera de lugar.

Hay dos tramas, en apariencia inconexas, que se alternan capítulo a capítulo: la historia de Seizô Ikeda y Kenzaburô Arima en su huida desesperada de Izumo y la de Ekei Inafune, un médico poco ortodoxo al servicio del clan Shimizu. A estos personajes se suma un buen número de secundarios, a cual más atractivo, que acompañarán o entorpecerán el camino de los protagonistas.

Ambas historias están muy bien desarrolladas. Con engañosa sencillez el autor nos va introduciendo en un complejo escenario de venganza y aspiraciones políticas en el que los protagonistas van a tener que aprender a moverse para cumplir sus objetivos. 

Las más de 700 páginas de la novela se leen sin ningún esfuerzo. No hay un solo capítulos que no sea relevante para la trama así que es de esos libros en los te pasas la noche diciendo "un capitulo más". Y cuando empiezas a descubrir secretos, a relacionar hechos o personajes que no habías relacionado hasta ese momento, cuando descubres qué une la historia de Seizô y la de Ekei solo piensas en terminar y volver a releer algunos capítulos para verlos con otro punto de vista. Y cuando lo haces descubres que la novela es todavía más increíble de lo que parecía.

Como veis me ha gustado muchísimo y no me voy a cansar de recomendarla así que si no queréis que me ponga pesada leedla, y luego hablamos porque estoy segura de que no os va a decepcionar.

Nota 5/5

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